El tejedor de Pag que tiñe con cáscaras de granada
Sobre la mesa, lanas tímidas esperan color. Abre un frasco donde el sol parece atrapado; son cáscaras secas de granada. Hierven lento, tiñen con elegancia, y el tejedor te explica que la isla enseña sobriedad: con poco, haces mucho si miras bien. Aprendes a escurrir sin maltratar, a tender al viento medio, a aceptar variaciones como la gracia de la vida real. El resultado vibra a la luz, y tú también, prendido de esa tonalidad nueva.